Un extracto de las copias de los documentos de Fëanor. Página 3/3.
‘Y fue Rúmil de Tirion quien presagiara la llegada de un mesías. Un noldo sería el elegido para ayudar a su pueblo contra el Mal, y su espíritu ardería más que el mismo fuego ya desde su mismo nacimiento. Energía necesaria para la terrible misión que el destino le encomendaba. Y grandes serían por consiguiente sus talentos y su coraje’.

Nota de Curufín garabateada en los márgenes de una de las copias de los manuscritos de Fëanor:
‘Y fue el Mal encarnado en Orcos y Demonios quien matara a mi abuela, Míriel la Diestra. Y de este golpe nunca se recuperó Fëanor y echó la culpa a los vanyar. Pues por su falta de ayuda estaba el Mal tan arraigado y porque ni siquiera el sabio Irmo, uno de los más sabios entre los vanyar pudo hacer nada para salvarla. Y su cólera fue terrible, y nunca llegó a olvidarlo. Y menos la mirada de desprecio, odio y culpabilidad que Irmo le dedicara. No dijo nada, sólo miró a Fëanor. Pero tras sus ojos había un claro: si nos hubieses obedecido tu madre aún seguiría viva. La muerte de tu madre es culpa tuya y de tu insano orgullo’.





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