Un extracto de las copias de los documentos de Fëanor. Página 2/3.
‘Por último los vanyar convocaron a los Eldar a Valinor, lejos del Mal asentado en Beleriand y Tierra Media. Y fue Mandos, el Juez de los vanyar y uno de los más sabios, quien habló y dictaminó sentencia bajo las órdenes del rey de los vanyar, Manwë, el de la aguda mirada. Curioso sobrenombre para aquel que cerró los ojos al Mal y cuya brillante solución fue traer a los Eldar hasta Valinor’.

‘Y con gran alivio vieron esta solución los Teleri, pero no así los noldor, que la despreciaron como solución cobarde. Y nunca antes nadie había osado contradecir a los sabios vanyar (N.A.: ni después tampoco). Y fueron abandonados a su suerte y nunca fueron apoyados por los poderosos ejércitos de los vanyar. Y fue en aquél clima de desesperación cuando se anunció la llegada de un mesías que les salvaría del Mal ante aquel desafortunado rechazo de los más poderosos de entre los elfos’.

‘Y en verdad eran poderosos, sabios y hermosos los vanyar, pero demasiados frívolos, despreocupados e indolentes a los ojos del mundo. Un mundo que sufría demasiado. Pero no todos los vanyar nos abandonaron. Dos almirantes de la gran flota vanyar liderada por Ulmo: el colérico y aguerrido Ossë y su compañera Uinen se quedaron largo tiempo en las costas del mar Occidental y enseñaron al pueblo de Olwë el arte de la marina y de la construcción de barcos para el combate contra el Mal’.